
Mis musas
enloquecidas
de aburrimiento y hastío,
decidieron
en un día lluvioso
golpear otras puertas
con más fácil apertura
y menos temor
Con mágicos encuentros
sostuvieron
y resolvieron
instantes eternos
inmensamente fantásticos
sin cerraduras blindadas
Mis musas
con sus delirios
adormecidos,
pero latentes
y potencialmente activos
darían sus vidas fluctuantes
por un instante más
(que quizás dure
solo un segundo)
Pero mis musas
usan métodos
para registrar tiempos
no convencionales
los equívocos
los efímeros
les inmediatos
los absurdos
los abortados
los que renuncian
los que se detienen
los que se van...
Pero los que a veces pueblan...
Los minutos no se cuentan
Pasan y parecen eternos
Dos minutos de mis musas
(valen de ejemplo)
son doce horas
en tiempos sin musas
Sin estadísticas
Ni teorías
los tiempos de mis musas
viven sueltos
sin minutero
en un gran reloj
sin números
Pero se fueron...
todo es recuerdo y nostalgia...
pero sin penas,
ni gloria
con cierto sentido
etéreo y voluble
permanecen casi intactas
como las penas y penitas
que dejan el dolor
para poder emprender vuelo...
Si algún día regresan
(porque pueden volver
sin previo aviso, lo hacen)
las filmaré al descuido
con mi retina
y las oiré profundo
con mi ser entero
y asi será
como nunca podrán
irse para siempre...
Irse y volver
porque mis musas son libres
no viven en campanarios
ni en jaulas
abarrotadas de disciplina
ni de obligaciones
Musas....
No lo intenten
Vuelvan
Cuando se cansen
de golpear
puertas estructuradas
Siempre pueden colarse
por el ojo de mi cerradura
Usen la imaginación
y tengan suerte.
Pata García Rossi
A mis musas