viernes, 26 de junio de 2009

La necedad del adiós


Las despedidas son oscuras

Decir adiós,
es algo necio

Volvemos y retornamos
en un vaivén de rostros
y países no tan lejanos
Las noches son blancas

Decir buen día,
es augurar
Salimos y corremos
en un círculo pequeño
de lugares repetidos

Las mismas caras

Decir adiós, era algo necio

Deja Vu, tu alma
Ya la sentí
Corporalmente
Un cosquilleo
Está.
Sucede.
Pasa.

Las tardes son hipócritas
Decir hasta luego, es falso
Giramos y nos vemos
en un laberinto engañoso
recto y sin recovecos

Las mismas caras

Decir adiós, era algo necio

Las madrugadas son tibias
Decir buenas madrugadas, no existe
ni el hasta luego, ni el adiós
No hay despedida

Sin caras
Sin adiós
En todos los tiempos
quisieramos mentirnos

El para siempre,
el eterno
el final,
el infinito
El nunca más

Nos cubrimos de segunderos
Nos cegamos de minutos
Nos amparamos en horas
Nos ocultamos en meses
Nos atrapamos en años

Igual nos encontramos

Las mismas caras

Decir adiós, era algo necio

Da miedo no ser mediocre
Pienso y luego no se si existo
o si existí o existiré
o te volveré a encontrar
en esta, esa o aquella calle
Mi cuerpo es una herramienta
sin seguro
Mi mente atraviesa mares
que apabullan
Un irme sin decirte nada
Es lo correcto

Las mismas caras

Decir adiós, era algo necio

Deja Vu, tu alma
Ya la sentí
Corporalmente
Un cosquilleo
Está.
Sucede.
Pasa
Y eso basta.

Decirte adiós
Era algo necio.

1 comentario:

Sigfrido Quiroz Tognola dijo...

Hay veces que te leo y me parece surrealista lo que escribis. Mas allá hasta de la imaginación. Es todo bueno: forma y contenido. Maravillosos, como vos, estos versos.