
Jugué a las escondidas
en la niebla
Aún hoy juego a las escondidas
en la niebla
Hace tiempo alguien
profeta o extranjero
me tildó de vivir
entre bosques sin luz
de creer en la bonanza
del otro
en mi bosquejo de mujer
aún niña
miré los ojos ajenos
y nada familiares
de aquel anciano
y
me quedó latiendo
en las sienes
por años
esa imágen
Por crédula
Por débil
Por idealista
Me crucé
mil veces
con almas
en las que quize ver
esa inocente bondad
en las que imaginé claridad
en las que mi razón
dictaminó a mis sentimientos
y una
y otra
y mil veces
desperté en la niebla
con mi pecho destrozado
de dolor repetido
un incansable
deja vu
En la niebla
convive el recelo
la histeria
la deslealtad
la perversión
el cinismo
lo patético
y
lo siniestro
Lo que nunca
jamás
quiero ver
se esconde
en un manto
de niebla
denso
e
impenetrable
por mis sentidos
Perceptiva
Intuitiva
en la primer mirada
en el primer esbozo
de encuentro
Pero negada
con los ojos cegados
por el mandato
de la confianza
Y luego surge
la autocondena
el porqué?
la incomprensión
la estúpida
e incierta
incapacidad
para no despertar
antes
de que me invada
la niebla...
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